Cuentos que no son cuentos

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Una Canción para quienes no saben cantar.

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Estimado Camarada, te escribo esta canción,
No sé si tú llegues a escuchar esta vaina,
la escribo para pedirte algo,
puede llegar a ser pedante.
No pienses que exagero, es la verdad.

Hay un problema que no se sale de mi mente,
Aunque sé que no eres muy elocuente,
y a nadie le gustan tus discursos,
Te imaginas ya por donde voy.

Es que la vaina está difícil,
Y aquí no hay nada que se consiga.
Quizás tú pudieras ayudarme.
Ya que estoy pelando bola
y no encuentro como recuperarme,
de una forma más ética.

Es que eso del ministerio de la suprema felicidad
no se me da.
Dime algo más convincente,
algo que no sea un eufemismo,
dime que la cagaste y nada más.

Estimado Camarada, nosotros pensamos que era buena gente.
puede que esté muy ocupado,
Pero todos estamos muy desesperados,
ayúdenos a no hundirnos cada vez más en la miseria.

Quizás no se lo hayan dicho,
esto ya no es como antes,
todo estamos arrechos,
con los recortes de presupuesto que has hecho.

Estimado Camarada, te escribo esta canción,
no sé si tú llegues a escuchar esta vaina,
la escribo para pedirte algo,
puede llegar a ser pedante.
No pienses que exagero, es la verdad.

Querido camarada, disculpa mi lenguaje.
espero no te moleste,
En economía no soy experto,
no se de donde sacaste eso del ajuste para fortalecer El bolívar,
nada puede estar más lejos de la verdad.

Y creo que hablas mucha paja
para el tiempo que nos conocemos,
no se me ocurre una mejor manera
Para que me escuches,
Y en esto de la política no hay nada mejor que ser honesto
decir que la cagaste y nada más.

escritor de canciones

Tres tristes tigres (ft. @MariaTeresaCF )

Ovejita

Tres tristes tigres comen trigo en un trigal
y toman vino para celebrar
sin tener idea de lo que va pasar
llega a la oveja en un sensual hilo dental.
Al ver que la nueva dieta vegana no les iba a resultar
mataron a la oveja para improvisar
Una pequeña parrilla y un sueter de lana para su mamá
algunos pedían postres y otros una oveja más
Menos el tigre anciano que lloraba sin parar.
Era la novia del sobrino Sebastián
quien disfrazada de oveja le quería hacer una sorpresa muy sensual.
Y la boda ahora se iba a cancelar
Porque la novia en ese estado no se iba a presentar.
Los tres tristes Tigres se fueron del trigal, directico al funeral.
Donde los esperaba Sebastián sonriendo sin cesar.
todo era una broma, la oveja era de verdad!

El abuelo era cómplice de la maldad
estaba resentido por no encontrar harina pan
Al regresar a casa vio una ovejita putita caminar
y le pidió que se montara en su Cadillac
Para descubrir los secretos de la pastilla azul y almorzar algo de su trigal.

Llegaron a casa de la ovejita pura y estaba su papa
“Pura puta” dijo su padre “toda mi vida le dije que no confiara en tigres ancianos que viajaran en Cadillacs”
-Pero papaaaá!. dijo rompiendo a llorar
Uno de los tigres dijo que si de algo servia la ovejita bien rica esta
….esta fue la dramática historia de los Tigres y ovejas del corral….
Colorin colorado este cuento se ha terminado.

Un Cuento de Navidad

 

El Cochino

 

 

Toda la culpa la tiene el cochino…

 

Yo le dije a Nosé Aurelio que no aceptara ese regalo, pero comadre usted sabe como son los hombres cuando están tomando!. El hombre con el cochino no lo soltó en toda la fiesta, y eso era el cochino pa’ arriba y pa’ abajo, coma’e. Todos los días, el hombre se iba a trabajar y el cochino lo esperaba en la puerta y cuando regresaba el hombre del trabajo, se lo  llevaba, ‘ique ¨pa rascalo¨, porque nos los íbamos a comer, pero llegaba llorando y con el cochino entre los brazos pidiéndole perdón. ¿Cómo le iba yo a decir que echara a ese animal pa’ la calle después de la vaina que nos echó?

 

No me lo vas a creer coma’e. Todos los días Nosé Aurelio le daba comida al pobre cochino y yo le decía que dejara la vaina, que eso no era un perro. Pero el cochino le hacía tanto caso al hombre que mire, hasta se sentaba cuando se lo decía. Podrá ser un cochino pero al menos era educao. Incluso cuando Nosé Aurelio le decía que se hiciese el muerto, el cochino agarraba y se metía en el horno. El hombre está enamorao de ese cochino, hasta lo monta en la cama pa’ dormí. No es que no me guste, pero es que si usted viese los regalitos que me deja el desgraciao en la sala, ¡hasta usted quisiera botarlo!.

 

-Pero mujer déjelo vivir en paz…-

 

Claro comaé, es fácil decirlo, pero no es usted quien se tiene que cala’ las cochinadas. Nosé Aurelio ahora no sale sino es con el cochino, todos los días se lo lleva que si pa’ la esquina, que sí pa’ la panadería y se lo lleva pa donde Juan pa’ toma’ dice que es pa’ que no me ensucie la casa, pero ahora ya ni lo veo, ni al cochino, ni a mi esposo.

 

-Pero comaé, se va a poner celosa de un cochino.-

 

Pero si usted supiese lo que el cochino hizo, comprendería. La otra vez tuvimos que hacer un viaje de emergencia, porque mi pa’e se estaba muriendo y no podíamos llevarnos el cochino, así que lo dejamos al cuidado de un vecino. Al hombre, Nosé Aurelio le dijo que tuviese mucho cuidado con el cochino, que cuidara mucho al cochino, porque era muy delicado del estómago y no podía comer cualquier porquería que encontrara, que solo le diera la comida que él siempre le daba y si podía lo llevara a donde juan para tomarse unas cervecitas… Ay! mujer ese como consiente a su cochino.

 

Nosé Aurelio se fue todo el camino quejándose, que al cochino le pasaba algo, que si lo otro, que el vecino estaba como viendo como feo al cochino, todo el viaje pensaba que el vecino se iba a comer el cochino. Pero una sorpresita fue la que se llevó el vecino cuando llego a su casa y encontró el aire acondicionado en el suelo de la entrada y se dio cuenta que alguien se le había metido en la casa.

 

El hombre cuando abrió esa puerta y encontró al cochino senta’o en el mueble con la boca llena de sangre y un pe’azo de pantalón colgando, se llevó un susto enorme, pero todo en la casa estaba en su lugar, nada le habían robado. Cuando salió al patio fue que se dio cuenta del crimen, el cochino se había comi’o al hombre, el cochino lo mordió en no sé qué parte de la pierna y el hombre se desangró cuando intentó escapar…

 

El hombre estaba tan agradecido del cochino que nos llamó y nos contó lo que había pasado. Nosé Aurelio tanta fue su preocupación que me dejó a mi encargada de mi padre y se fue a ver lo que el cochino había hecho. Al llegar la policía le preguntó si el cochino era suyo y el hombre dijo que sí, resultó ser que el cochino no solo se había comido al hombre sino que había atrapado al hombre que robaba todas las casas del pueblo, resultó ser un héroe.

 

-Entonces, el cochino se comió al hombre.-

 

Si coma’e, pero no creo que el amor vaya a durar mucho.

 

-¿Por qué lo dice?-

 

Bueno, porque se acerca diciembre.

 

Hay cosas que solo se pueden decir con un vaso en la mano

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Muriel Rukeyser una poeta americana dijo  “Si claro, el mundo está hecho de átomos… el mundo no está hecho de átomos, el mundo está hecho de historias.”

Son las historias las que permiten transformar el pasado en presente y las que también permiten convertir las cosas distantes en cercanas, lo que está lejano en algo próximo, posible y visible.

El mundo está creado así, es un tejido de encuentros y desencuentros, de pérdidas y de hallazgos.

Dónde el mejor de mis días, es el que no he vivido todavía.

Yo escribo para celebrar la verdad y al celebrarla denuncio aquello que nos impide que nos reconozcamos en los demás  o en uno mismo los múltiples colores del arco-iris terrestre.

Es para mí más que una obligación agradecer este brindis con algo  que vaya más allá que un gesto convencional.

Pero dada las precarias condiciones en la que viajo sobre el tiempo sólo me quedan las palabras como recurso afectivo. Empleándolas quiero agradecer a  todos ustedes, a todo el personal de la escuela y al centro de estudiante que nos da esta magnífica demostración de afecto que desde que entramos en primer año hasta que salimos en 5to o en sus diversas vías de escapes, nos tratan con un calor humano como si fuésemos parte de una familia muy particular o de un pueblo muy pequeño.

Y aprovechando el gesto y que cada vez se me hace más difícil venir a la Universidad, estas palabras toman forma de una despedida, en la cual quiero poner todo mi empeño en reconocer a cada persona en este brindis y que hace vida en la escuela, que de manera ininterrumpida colman de apoyo e interés desde la entrada a cada estudiante.

Porque quiero recalcar algo que va al margen del tema de este brindis, pero no se preocupen que no me quitaré los pantalones.

Creo, y más todavía después de este viaje de 6 meses fuera de la universidad, que la creatividad es un herramienta increíble en momentos difíciles, que los limites inciertos e ilusorios que nos colocamos son completamente ficticios, constituimos un musculo importante en la sociedad pero lamentablemente no somos imprescindibles. Desde la clínica hasta la publicidad nuestra labor más importante, como diría Eduardo Galeano, es el ejercitar de la solidaridad de verdad, cuando se practica realmente, en el día a día, es también un ejercicio que te enseña a reconocerte en los demás y a reconocer la grandeza escondida en las cosas pequeñas, lo cual también implica denunciar la falsas grandezas en las cosas grandotas, en un mundo que confunde la grandeza con lo grandote. Porque la humildad es la única herramienta metódica que nos garantiza comprender, los objetos, las personas y cualquier cosas, porque lo que realmente se entiende con la razón y se siente con el corazón son las cosas que uno es capaz de mirar desde adentro y desde abajo, no desde arriba desde la arrogancia de la academia.

Así que tratando de librarme de cualquier carga de vocero político

Brindo por la UCAB y por todas las escuelas de Psicología.

Amor es…

Probablemente el lugar más extraño en el que puedes estar, muchas personas entran y salen a cada rato, todo es una cuestión de tiempo, de empujadas y apretones, de olores extraños, sonidos confusos y alguno que otro desmayo.

Barato, si tienes suerte incluso puede ser gratis algunos días, es ineficiente la mayor parte del tiempo y de vez en cuando te preguntas cómo es posible que siga funcionando. Muchas veces llegas justo a tiempo a tu destino y otras veces tardas un poco más de lo esperado.

Pero de algo estamos seguro, tarde o temprano todo el mundo se baja, pero más pronto que inmediatamente estás de vuelta. Porque a pesar de todo, sigue siendo necesario.

Si, para mi el amor es como viajar en el Metro de Caracas.

¿Y cuando ya no quede nada?

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¿Nos llevamos los anaqueles?

¿Recogemos los vidrios rotos?

¿Desmontamos los mostradores?

¿Nos llevamos los maniquís desvestidos?

¿Y cuando ya no quede nada?

¿Arrancamos pedazos de la calle?

¿Nos llevamos los letreros?

¿Recogemos las vallas?

¿Nos sacamos las luces de los semáforos?

¿Nos llevamos las rejas y las barreras?

¿Y cuando ya no quede nada?

¿Te meterás en mi casa?

¿Te llevarás las fotos?

¿Mis recuerdos?

¿Mis cuadros pintados por artistas desconocidos?

¿Mis figuras religiosas que tanto protegieron mi hogar?

¿Te llevarás mi comida?

¿Tienes espacio para algo más?

¿Y cuando ya no quede nada?

¿Nos arrebatamos las ideas de las manos?

¿Tomamos las angustias?

¿Buscamos dentro de nuestros miedos algo que valga la pena llevarse?

¿Una a una nos arrancamos las emociones?

¿Nos pisamos los sueños?

¿Nos deshacemos de las ilusiones?

¿Sacamos a la fuerza nuestra naturaleza animal?

¿No te basta?

¿Arranquemos los órganos?

¿Llévate un riñón?

¿Por qué conformarse con uno cuando te puedes llevar los dos?

¿Los pulmones?

¿Los Ojos?

¿El corazón?

Y cuando ya no queda nada…

BBVTpikCEAEJogk

Ensalada de palabras

Hay hombres que hablan para adelante y para atrás,
que aprenden a volar en historias inventadas,
con carros de último modelo,
con medio tanque
y apenas un poco de dinero.

El amor no tiene salida de emergencia,
La tristeza no tiene botón de reiniciado,
Y la sociedad no tiene tiempo de sobra.

Hay nombres curiosos,
curiosos sin nombres,
errores de transcripción,
y transcripciones erróneas.

Vista ciega;
Claroscuro;
Tumbas de la gloria;
Lágrimas de felicidad;
Agridulce.

No tiene sentido que se explique.
La vida es una ensalada que hace juego con vinagre.

No te arrepientas de lo que haces;
los hombres seguirán inventando historias,
hablando para adelante y para atrás,
hasta que un día aprendan a volar de verdad,
en historias que vivan y no que cuenten para recrear.

Crónicas de una depresión

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Cuando se trabaja en este negocio de la felicidad suprema, no se lo tiene uno fácil, muchas personas atentan contra la supremacía de la dicha eterna. Se tiene que andar muy pendiente de lo que uno dice en la calle, porque muchos malos augurios persiguen a este trabajo. Desde su creación ya hace un tiempo, escépticos promulgaron que la felicidad no es algo que se decrete en un anuncio presidencial, pero era necesario. Mi trabajo consiste en mantener los niveles de felicidad, sacarles una sonrisa a los malditos infelices que viven de la miseria. Me acuerdo el año pasado cuando asistí en la quema de los libros de los existencialistas que no hacen otra cosa que resaltar lo miserable que somos los seres humano…

 

El teléfono de mi oficina no paraba de sonar. Contesté, ojalá no lo hubiese hecho.

 

– ¿Aló? Voy para allá.-

 

Eran las 3am, estaba de guardia. Era el 30 del mes 10, aniversario del 2do año con el nivel de felicidad más alto registrado en la historia de nuestro país. Pero siempre hay quién joda el parque. Errar no es lo humano, errar puede ser accidental, joder es intencional y muy bien sabemos que las intenciones es esencia humana.

 

Al llegar a la escena del crimen, la policía no paraba de hacer sonar sus impertinentes sirenas, cada vez me resulta más difícil mantener mi sonrisa en esta clase de situaciones.

 

– ¿La victima?- Le pregunté al oficial.

– Una adolescente, señor, 19 años.

-Cada vez son más prematuros estos incidentes.- Mi sonrisa flaqueó al ver el cuerpo de aquella niña.

-¿Causa?-

-Presumimos que fue un ataque pasional. La persona que cometió el crimen no tomó precauciones, se nota que fue premeditado y sin intenciones de ocultar la evidencia.

-¿Causa dije, no causante?-

-Lo siento señor, apenas tengo un tiempo trabajando en la calle.

-Ya es hora que vaya aprendiendo, no tengo tiempo para perder, no sabe lo complicado que son estos casos. Las horas son vitales para conseguir al criminal, ya debe estar saliendo de la ciudad o escondiéndose en casa de un amigo. Maldito, ¿Cómo se le ocurre hacer esto? pobre niña.

-Señor…- Se acerca una mujer, hermosa, recuerdo esa sonrisa en su rostro, que no he podido olvidar.- Los resultados apuntan a una sobredosis… creo que el consumo de azúcar la mantuvo estable por un momento. Pero usted y yo sabemos que altas dosis de helados de chocolates, mezclados con…-

-Depresión.- Sí, la palabra tuvo que se prohibida, pero para nosotros estaba permitido, no podemos desviarnos de nuestra investigación pensando en sinónimos. Para poder ser felices hay que ver el lado oscuro también, es un hecho, la gente se deprime… es normal. El problema es que más personas a su alrededor se contagian y es peor, se esparce rápido, como un virus. Me sentía mareado. Tuve que salir de la escena del crimen.

-Ya he visto suficiente, calmen a la chica, díganle que “Todos los hombres son iguales, que tarde o temprano volverá arrastrándose a sus pies.”- Le dije a la especialista.

-¿Cómo puede asegurar eso?-

-Todos vuelven a la escena del crimen, la culpa los carcome.-

 

Procedí como es normal en este tipo de casos, tomé el testimonio de la chica, era difícil de entender con tanto guayabo de por medio, pero la experiencia te ayuda a desarrollar un oído a los datos importantes, a escuchar entre el moco suelto. Tomé la foto del agresor y se la entregué a los oficiales quienes se encargarían en dar con el victimario y retenerlo para su procesamiento. Sabía que a mediados del medio día lo tendría tras las rejas. Me regresé a mi oficina, a esa hora el tráfico es amigable, no hay nadie en la calle.

 

Al abrir la puerta de mi oficina me encontré con aquella morena de muerte que no hacía otra cosa que sonreírme.

 

-¿Carlos Onorios?-

-Sí, ¿Quién la dejó entrar?- Qué pregunta tan absurda, con ese cuerpo que lucía la dejaría entrar a donde quisiese.

-He venido a ofrecerle un trabajo.-

-¿Qué es tan urgente que no puede esperar a que amanezca?-

-Para ser un agente no es muy cordial que se diga ¿verdad?-

-Disculpe pero no trabajo en el ministerio de la cordialidad. Si eso es lo que busca, erró de oficina.-

-No, estoy donde tengo que estar.- Aseguró firmemente, su sonrisa de hermosa, pasó a disfrazarse de suspicaz.- Quiero investigar a alguien.

-Su esposo le aseguro no puede ser más feliz, si eso es lo que viene al caso.- Se echó a reír la mujer dejando ver sus senos.

-No agente, mi esposo no es el problema, es más bien mi hermana.-

-Noche de suerte, la que tengo frente de mí.- Sonreí mientras ella se burlaba.

-Ella frecuenta lugares que no son… como decirlo, muy felices que se digan.-

-Las librerías se abolieron hace un tiempo, resultaron ser de alto potencial nostálgico y por tanto, peligrosas para los niveles de felicidad nacional.-

-Vaya a usted a saber, donde se la pasa ella, pero el asunto es que no es tan feliz como esperaría, algo le pasa por la cabeza y no sé qué es.-

 

Tenía mi atención, el caso arrojaba más preguntas que respuestas, era un asunto que no podía pasar por debajo de la mesa, nada encajaba, tenía muchos cabos sueltos y esta mujer resultaba ser ángel negro que venía a comunicarme la venida del apocalípsis.

 

-Tomo el caso.-

-Este es mi número.- Me dejó su tarjeta. “María del Carmen Ponce”

-Bonito nombre…-

Se levantó de su silla y comenzó a caminar hacia la puerta.

-Agente, estoy desesperada, no sé qué pueda pasar con ella.-

-Iré a verle, no se preocupe.-

Una sonrisa de despedida, se notaba en sus bellos ojos la preocupación fraternal, no dejó espacio para decir nada más, cerró la puerta y se largó. Desde mi ventana la vi montarse en un taxi y fundirse con el amanecer.

 

Un nuevo día y un nuevo caso.

 

Monte a hacer café, tenía que trabajar.

 

Valentina Ponce, 45 años, Socióloga, es una lástima que lo que hacemos defina lo que somos, pero su carrera era una alerta naranja sobre salía a los ojos, las carreras humanistas siempre han causado problemas, ayudan a la autorreflexión, el mayor enemigo de la felicidad. Nos hemos esforzado al máximo en tener actividades que mantengan la mente de los ciudadanos ocupados para que no cuestionen su felicidad. Tan evasiva es, que al preguntarse uno si es feliz esta desaparece y se transforma en un vacío que absorbe como un agujero negro la dicha de la vida, dejándonos más trabajo a nosotros.

 

Pobre mujer.

 

Salí a verla. Era temprano todavía, pero cada segundo cuenta, necesitaba más información.

 

Vive en un apartamento sola, otro enemigo que afrontar, la soledad no es buena compañía para almas tan débiles, te refugias en un caparazón de cuatro paredes que no hace más que clavarte la daga de la infelicidad con más profundidad, día a día.

 

Llamé a la puerta, nadie respondía.

Quizás fue un poco apresurado pero intenté abrir la puerta, cedió.

¿Quién deja la puerta abierta?

Entré con cuidado.

-¿Buenos días?- Nadie respondió. Mi mano no se apartaba del arma reglamentaria, nunca se sabe que puede pasar bajo los efectos de la funesta depresión. El apartamento estaba desolado, hacía demasiado frío. Se notaba que nada bueno podía salir de él. Una corazonada me empujó al baño, era tarde.

 

La policía no tardó en llegar, mi formulario ya estaba completo y decretando el suicidio como el motivo de muerte, pero ¿Qué más? mi trabajo apenas comenzaba, era mi deber no solo dar con la victima sino encontrar y retener el causante. La muerte es el fin para muchos, pero para mí es el inicio de mi trabajo, depresión y muerte, altamente relacionados. Las preguntas aumentaban y la única respuesta estaba rayada en el espejo del baño con el labial de la victima: “Soy feliz”

 

Su hermana se olvidó mencionar el oscuro sentido del humor que caracterizaba a Valentina. Dando vueltas por la biblioteca del apartamento di con su block de notas abrí en la última página escrita: “No hay felicidad más grande que la de saber que eres libre de ser o no ser”. Incomprendida, claramente, una errante, una mujer con ideales, qué complicado. Simplemente tenía que ser feliz y aun así se rehusaba a serlo.

 

“No se puede ser feliz, cuando te dicen que debes serlo” Su block era una perdición para cualquier mente débil que lo leyese. Su muerte no tardó en hacerse noticia, los medios siempre tan amarillistas provocadores de la infelicidad, ya no tardaríamos en hacernos con esos desgraciados. Pero mi mente estaba ocupada, tratando de unir todo en una razón suficiente para encontrar al detonante.

 

El teléfono sonó. contesté.

 

-Es María, ya me enteré.-

-Lo siento mucho.-

-Supongo que era cuestión de tiempo.- No se le quebró la voz.

-Era tu hermana, se que debe ser muy difícil.- el protocolo siempre era de utilidad.

-Fue previsible.-

-Aun así, si necesitas algo, nosotros podemos ofrecer un servicio de apoyo.-

-No creo que puedan suplantar su ausencia.- Me pude imaginar aquel bello rostro, invadido por la infelicidad.

-Lo siento.-

-Es demasiado tarde.-

 

Sin duda lo fue, por más que uno trabaje en contra, la depresión siempre encuentra formas para esparcirse, en esa oportunidad fue un mes muy complicado para el negocio, la muerte de Valentina Ponce conllevó a la despedida de algunos agentes, incluyéndome.

 

 

Se prohibieron los suicidios y se recetaron antidepresivos en la dieta de los escolares. La felicidad se convirtió en la forma en que el gobierno pudo invadir la intimidad humana, comprendí entonces, después de mucho tiempo, lo que Valentina quería decirnos: No se puede ser feliz obligando a serlo.